Ana Díaz Gavela: “Ningún avance tiene sentido sin el objetivo final: tratar y cuidar”

Esta ferrolana integrada en Asomega Nova transmite pasión por su trabajo y demuestra sentido común en cada uno de sus comentarios. Para Ana Díaz Gavela, con el paso del tiempo el hecho de ser médico se ha ido transformando de una intensa vocación inicial a una parte central de su proyecto de vida

Licenciada en Medicina y Cirugía en 2005 por la Universidad de Santiago de Compostela, se formó como especialista en Oncología Radioterápica en el Hospital de Cruces (Vizcaya), compatibilizándola con el programa de Doctorado en la Universidad del País Vasco y consiguiendo el Diploma de Estudios Avanzados en el año 2009 con calificación de sobresaliente. Completó su formación en el Institut Catalá d’Oncologia (ICO- Barcelona) en técnicas de braquiterapia. En la actualidad es médico adjunto del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid. Además es profesora colaboradora de la Universidad Europea de Madrid en Medicina desde el año 2013 y también ha impartido clases en el Máster en Oncología Digestiva de la Universidad San Pablo CEU.

Ana Díaz Gavela

Ana Díaz Gavela

¿Por qué decidió estudiar Medicina? 
No recuerdo exactamente el día que decidí ser médico porque en mi familia más cercana no había nadie que se dedicase a la medicina. Solo sé, y porque me lo han contado, que desde pequeña y antes de ser consciente o de tener recuerdos ya decía que quería ser doctora. De hecho, el objetivo siempre fue ser médico, no estudiar como tal la carrera de Medicina, que era un “mal menor” necesario para llegar a ese objetivo. Si hubiera sido por mis intereses académicos, sobre todo en la adolescencia, habría estudiado física o matemáticas, pero la carrera de Medicina era imprescindible para conseguir ese objetivo final.

¿Qué recuerdo guarda de la USC? ¿De qué profesores mantiene una memoria más intensa?
Tengo sentimientos encontrados. Por una parte, me resulta imposible no ser o haber sido crítica con algunos aspectos docentes u organizativos. La USC se trata de una institución de cientos de años de historia, con una estructura compleja y quizás en aquellos años poco flexible, probablemente movida por la tradición y que estaba afrontando el reto, lo mismo que otras instituciones, de la modernización, la informatización, del salto al siglo XXI; pero también me puede la nostalgia, el recuerdo de una época en la que todos estábamos también metidos en nuestro propio proceso de crecimiento y de paso a la vida adulta y es inevitable que el paso por la USC y, en concreto, por la Facultad de Medicina, me haya marcado profundamente.

Supongo que coincido con muchos de mis compañeros de aquella época al destacar a los doctores Carracedo y Juanatey como ejemplos a la hora de plantear la docencia y la relación con sus alumnos sin dejar de lado la exigencia y la excelencia.

¿Continúa en contacto con sus compañeros de promoción?
Con algunos. Tengo la gran suerte de haberme llevado de cada período profesional o personal de mi vida un pequeño grupo de amigos/familia que me han seguido acompañando desde entonces.

¿Qué consejo (o advertencia) haría a un joven que esté pensando estudiar Medicina? ¿Y a uno que esté a punto de graduarse?
Más que advertencia, consejo y vale para ambos. La medicina es una carrera de fondo y hay que verlo como tal, sabiendo que ser médico va a convertirse en una parte central en su proyecto de vida. Que no desfallezcan y que procuren aprender de cada uno de los tropiezos que se encuentren por el camino.

Clínica, investigación, docencia

¿Qué le hizo decidirse por su especialidad? ¿Se ha arrepentido alguna vez de aquella elección? 
No me he arrepentido ni un solo minuto en estos años. Creo que yo no encontré la especialidad, sino que ella me encontró a mí. En aquellos momentos y en mi plan de estudios el contacto con la oncología era mínimo, solo se daban pinceladas en cada una de las asignaturas, pero no existía una que fuera monográfica como tal ni se planteaba el estudio del cáncer de forma integral. Hasta que en sexto, la Dra. Porto y uno de los radiofísicos del Servicio de Oncología Radioterápica del CHUS nos dieron clase. ¡Ahí fue donde descubrí que existía una especialidad en la que se estudiaba física! Y me picó la curiosidad, pero todavía con otras especialidades en mente, no tenía una vocación clara. Posteriormente y durante la preparación del MIR, en mi entorno familiar y de amigos varias personas tuvieron que ser tratadas con radioterapia y/o braquiterapia y para todos ellos su oncólogo radioterápico era no solo determinante, sino su médico de referencia y confianza. Ver esas relaciones médico-paciente tan estrechas me hizo descubrir la dimensión clínica y humana de la especialidad. No creo en las señales, pero en esos meses todo me fue llevando de la mano a escogerla.

En estos tiempos de superespecialización, ¿cuál su área profesional principal?
A nivel clínico fundamentalmente tumores cerebrales y de cabeza y cuello, pero con un importante peso asistencial del cáncer de mama. Desde el punto de vista de investigación, tengo un interés especial en este último.

¿Clínica o investigación?
Es como preguntar a quién quieres más, ¿a papá o a mamá? Hay épocas en las que una está más presente que la otra, pero para mí son inseparables.

¿Qué destaca de su experiencia como docente?
La energía y fuerza que te transmiten los alumnos. Aunque en ocasiones es complejo compatibilizar la asistencia, la investigación y la docencia, la realidad es que el tener a estudiantes cerca es un estímulo continuo para mejorar. Ya desde un punto de vista más emocional, pensar que quizás algún día algún alumno me recuerde con cariño y como alguien inspirador… sería un gran orgullo.

¿Cómo ha avanzado su especialidad desde que comenzó a ejercer hasta hoy, qué es lo que más le llama la atención?
La Oncología Radioterápica siempre ha sido uno de los pilares fundamentales del tratamiento del cáncer, tanto a nivel de curación (con un impacto vital en el control tumoral y en la supervivencia en gran número de tumores, incluso metastásicos) como de control sintomático en pacientes en los que los tratamientos se realizan con intención paliativa; todo ello, además, siendo altamente coste-eficaces. Sin embargo y pese a su valor e impacto, tradicionalmente solo se ha puesto el foco en los efectos secundarios y la toxicidad de los tratamientos radioterápicos. Es aquí en donde los avances tecnológicos han supuesto un antes y un después, permitiéndonos minimizar los riesgos y conseguir que la radiación se administre con muchísima seguridad y precisión. Pero, por otro lado, creo que los oncólogos radioterápicos nos hemos sacudido de encima los complejos y nos estamos reivindicado como lo que somos, unos actores imprescindibles tanto en el tratamiento como en la investigación del cáncer. Es justo valorar también el papel imprescindible de los radiofísicos hospitalarios y de los técnicos especialistas en radioterapia; al final se trata de un trabajo de equipo en donde cada uno tiene un papel determinante en todos y cada uno de los pasos de un tratamiento de radioterapia y es en esa dimensión humana y profesional en donde también hemos avanzado de forma importante, creando y formando equipos especializados y bien engrasados. No solo se trata de máquinas sofisticadas, sino de quienes participan en la indicación, planificación y administración de los tratamientos. En suma, el capital humano.

Ana Díaz Gavela

Ana Díaz Gavela

Covid-19: aprender la necesidad de anticiparse

¿Cómo ha vivido desde su posición la respuesta a la pandemia? ¿Qué lecciones cree que tenemos que sacar de esta situación?
Los tratamientos de radioterapia se han mantenido durante la pandemia dado su carácter esencial en el manejo de los pacientes con cáncer, pero la situación epidemiológica nos ha abocado a la reorganización del servicio en tiempo récord, a la adaptación de los protocolos de tratamiento radioterápico, diseño de circuitos asistenciales e incorporación de la vía telemática tanto con los pacientes (para evitar los desplazamientos no imprescindibles al hospital), como con otros profesionales, convocando los comités de tumores por videoconferencia e incorporando un sistema rotatorio de teletrabajo.

¿Y desde un punto de vista más personal, cómo lo ha vivido Ana Díaz Gavela?
A nivel personal, la vivencia ha sido dura desde el punto de vista emocional porque es imposible no empatizar con los miedos, dudas e incertidumbres de los pacientes y de la sociedad en general; pero no solo de ellos, sino del sufrimiento y del agotamiento de tus propios compañeros del hospital, sobre todo de los que han estado en primera línea.

De esta pandemia se pueden aprender muchas lecciones y éstas se han comentado hasta la saciedad en múltiples foros, pero para mí, algo de lo que no se habla demasiado es de la importancia de la formación en la anticipación para evitar descoordinación y una inadecuada gestión de los recursos en situaciones de crisis de salud pública.

Galicia siempre presente

¿Se planteó desarrollar su carrera profesional en Galicia? ¿Le habría gustado?
¡Me extrañaría encontrar a un gallego que no se hubiera planteado en algún momento dejarlo todo y volver! Pero luego la balanza se inclina hacia la responsabilidad, los proyectos en marcha, el día a día disfrutando muchísimo de lo que haces y del equipo del que tienes el orgullo de pertenecer, sin olvidar la vida personal, claro, que también influye.

La galleguidade es una de las señas de identidad de Asomega. ¿Cómo la entiende usted?
Es un sentimiento de pertenencia, de raíces.

¿Qué tiene Galicia que imprime ese carácter particular a todos los de allí?
Es una pregunta compleja porque a priori no me gusta encuadrar a nadie en los tópicos, me parece reduccionista, pero siendo sincera, ¡el carácter gallego existe! No sé si será la geografía, el clima, la organización territorial … un sociólogo o etnógrafo podría dar respuestas con base científica. Yo solo puedo decir… es que somos así.

 ¿Qué relación mantiene hoy día Ana Díaz Gavela con Galicia?
Estrecha y diaria. Familia, amigos de toda la vida… están allí. Sigo leyendo su prensa a diario, sigo al tanto de todo lo que pasa en mi ciudad, me escapo en cuanto puedo. Sigue presente en cada momento.

¿Cada cuánto vuelve a Galicia? ¿A qué parte, a su lugar de origen o recorre otras zonas?
Una vez al mes o cada mes y medio. Pese a los años que llevo fuera sigo necesitando cargar pilas cada poco tiempo en mi ciudad, aunque una vez al año reservo días para hacer pequeñas rutas por el resto de la comunidad.

La tan traída y llevada humanización de la asistencia sanitaria está en la base del concepto de Asomega. ¿Está de acuerdo en que, pese a lo obvia que pueda parecer, es necesario reivindicarla?    
Por supuesto. La humanización no deja de ser el reconocer al paciente como centro de nuestro quehacer diario. Ningún avance tecnológico o científico tendría sentido sin el objetivo final, que es tratar y cuidar a otros seres humanos, por lo que su reivindicación es imprescindible en esta era en la que estos avances o la excesiva sobrecarga asistencial pueden hacer que perdamos la perspectiva de quién es el protagonista último, independientemente, claro, de que se deban gestionar adecuadamente los recursos sanitarios para realizar esa labor en las mejores condiciones.

Ana Díaz Gavela en Ferrol

Ana Díaz Gavela en Ferrol

Esther Barreiro, en los podcast de Elsevier sobre Covid-19

A mediados de febrero Elsevier abrió el acceso a su información sobre el nuevo coronavirus. El sitio web Novel Coronavirus Information Center recopila recursos al respecto: revistas científicas y médicas, libros de texto, productos educativos, etc.

Expert insights on Covid-19 de Elsevier

En ese espacio se incluye una serie de podcasts para médicos en los que los expertos comparten sus ideas sobre el modo de transmisión y la fisiopatología del virus o uso de la informática médica y la telemedicina para controlar la pandemia, entre otras cuestiones.

El sexto episodio de esta serie tiene como protagonista a Esther Barreiro, miembro de la Junta Directiva de Asomega y responsable de un grupo de investigación del IMIM de Barcelona. Es, además, directora de la revista "Archivos de Bronconeumología" de la Separ. Se trata de la primera profesional española que participa en estos podcasts.

Curso clínico del Covid-19

Esta larga entrevista a Esther Barreiro se centra en "Aspectos pulmonares de la enfermedad COVID-19: Características del curso clínico, ventilación y cuestiones relacionadas". Como en los anteriores, la conductora es la doctora Margaret Trexler Hessen.

La doctora Barreiro analiza la fisiopatología de la afectación pulmonar, la ventilación no invasiva frente a la mecánica basada en fenotipos observados, la disfunción miocárdica, coagulopatía y otras cuestiones relacionadas con la atención crítica de estos pacientes.

Esther Barreiro.

Entre otros aspectos, señala que aún es pronto para concretar el fenotipo de estos pacientes, aunque hay factores comunes como disnea, dificultades respiratorias, dolor en el pecho, extremo cansancio, etc.

Uno de los datos que se señala como más sorprendentes para todos los profesionales que están en contacto con estos pacientes es el hecho de que la edad media de los afectados es absolutamente diversa. Es decir, que no afecta de forma prioritaria a los más mayores como se dedujo en un principio: "Cualquiera puede verse afectado por este virus", afirma Barreiro.

A lo largo de la entrevista aborda otras cuestiones como la patología, tan importante para entender los mecanismos de la enfermedad. Advierte de que la información a la que se puede acceder a través de las necropsias no es de primera mano en España porque la Sociedad Española de Anatomía Patológica optó en su día por paralizarlas ante la falta de medidas de seguridad suficientes para los profesionales. Por eso los datos disponibles provienen de estudios de fuera, concretamente de médicos chinos e italianos. 

La revisión de papers procedentes de todo el mundo forma parte de su trabajo, como señala a lo largo de la entrevista, lo que le permite hablar sobre experiencias relacionadas, por ejemplo, con la aplicación de respiración mecánica, la colocación del paciente en posición de decúbito prono, etc. También advierte de que el curso de la enfermedad, particularmente en los casos más agudos, es largo, tanto para los pacientes como para sus cuidadores.

Entrevistas a destacados profesionales

Como se señaló más arriba, esta serie de podcasts sobre el coronavirus recoge las impresiones de relevantes expertos en sus áreas de actuación. Acceda aquí a los episodios anteriores:

Episodio cinco: Ética biomédica durante la pandemia COVID-19, Parte 2: Triaging Care, Asignación de equipos y Protección de los proveedores.
Episodio cuatro: Ética biomédica durante la pandemia de COVID-19: Parte 1: Apoyo a pacientes y familias en tiempos de crisis.
Episodio tres: Informática médica y COVID-19: Papel y utilidad de los recursos digitales y la telemedicina del hospital en la gestión de la pandemia.
Episodio dos: COVID-19 y preparación para emergencias: mejores prácticas de enfermería de emergencia y estándares de atención al paciente.
Episodio uno: Infección por SARS-CoV-2: transmisibilidad, fisiopatología y tratamiento

“Los gallegos somos emprendedores, entusiastas, no nos conformamos con lo evidente”

Se estima que de los 65.000 ciudadanos censados en Uruguay con nacionalidad española, entre un 60 y un 70 por ciento tienen orígenes gallegos, ya sea porque nacieron allí o lo hicieron sus padres o abuelos. Más interesante y seguramente sorprendente resultaría saber cuántos de ellos sienten Galicia como el sitio al que pertenecen. Este es el caso de Ana Pérez Domínguez, una hija de la emigración que hoy es miembro de la Junta Directiva de Asomega y directora médica de AstraZeneca.

Anteriormente fue directora médica de Wyeth Farma y vicepresidenta y directora médica de Iberia e Israel en Glaxo Smithkline. Además ocupó la Presidencia de la Asociación de Medicina de la Industria Farmacéutica (AMIFE).

Ana Pérez Domínguez
Ana Pérez Domínguez.

¿Dónde nació?
Soy de esas muchas gallegas que no nacimos en Galicia, soy hija de la emigración. Mis padres emigraron muy jóvenes a Uruguay, se conocieron y se casaron allí y cuando yo tenía cuatro años volvimos a España.

¿Viaja a menudo a Galicia?
Siempre que puedo, y sin falta todos los veranos. Voy a Miño, un pueblo de A Coruña donde mis padres tienen una casa. Pero desde allí me gusta moverme mucho, de playa en playa y de pueblo en pueblo.

¿Qué relación mantiene con su tierra?
Parte de mi familia sigue viviendo allí, mi casa está allí... y lo que creo que es mas importante, es de donde me siento y a donde siento que pertenezco.

¿Cuál es su lugar preferido? ¿Cuándo y de qué siente morriña?
Me gusta mucho A Coruña, es la ciudad de mi infancia, de mis primeros días de colegio. Aun hoy, en algunos días lluviosos en Madrid tengo la sensación de volver al pasado y de sentir los mismos colores y los mismos olores que cuando era una niña y paseaba por las calles coruñesas.

¿Dónde estudió Medicina?
Estudié en Madrid, en la Universidad Complutense. En mi familia no hay antecedentes médicos, a mí me atrajo inicialmente la posibilidad de conocer la base científica de las enfermedades, la parte más teórica, pero al final lo que realmente me convenció fue la oportunidad de tocar la vida de las personas, de aportar, o al menos intentarlo, soluciones  a las personas enfermas

¿Qué recuerdo guarda de su universidad?
Lo recuerdo como una época de mucha exigencia, mucho esfuerzo, pero también mucho aprendizaje y mucha alegría. Recuerdo muchos profesores, aquellos que me lo hicieron pasar regular, la anatomía, la fisiología, la farmacología... Tantos y tantos... pero también de aquellos que me enseñaron a dar los primeros pasos, a escribir la primera historia clínica, a auscultar...

 ¿Continúa en contacto con sus compañeros de promoción?
Sí, hace poco celebramos el 25º aniversario de la promoción, y desde entonces tenemos un chat de Whatsapp muy activo. Además muchos de mis amigos actuales son de ese periodo.

Hacia la industria farmacéutica

¿Dónde y en qué circunstancias se desarrolló su carrera tras la universidad?
Preparé el MIR y me especialicé en Microbiología Clínica y Parasitología. Cuando acabé la residencia, estuve dos años haciendo investigación gracias a una beca FIS.

Más tarde la industria farmacéutica se cruzó en mi camino, para mí el papel de un médico en la industria era totalmente desconocido (creo que todavía lo sigue siendo para la mayoría de los médicos que acaban su carrera) y decidí probar... y llevo ya 20 años probando, y totalmente encantada del trabajo que hago

¿Cuál es su especialidad? ¿Y los sitios más relevantes en los que ha desarrollado su carrera?
Como microbióloga he desarrollado mi carrera en el Hospital Severo Ochoa y el Hospital Gregorio Marañón.

Mi carrera en la industria farmacéutica se ha desarrollado en tres grandes compañías: Wyeth, GlaxoSmithKline y AstraZeneca, donde he desempeñado funciones en distintas áreas tanto médicas como comerciales.

Ana Pérez Domínguez moderó una de las mesas del I Encontro Mundial de Médicos GalegosAna Pérez Domínguez moderó una de las mesas del I Encontro Mundial de Médicos Galegos.

Por los pacientes

¿Qué le hizo decidirse por su especialidad?
Como ya he comentado, encontré a la Industria Farmacéutica (que es la que yo considero mi especialidad) por casualidad, pero a los pocos meses ya estaba segura de que era el sitio donde quería estar. Tener la posibilidad de trabajar en investigación, de ser responsable del desarrollo clínico de medicamentos en España, de estar en contacto directo con los mejores investigadores de España y el extranjero es lo que más me motivó y lo que más me motiva. Realmente siento que estoy haciendo cosas por los pacientes, tanto como cuando llevaba la bata blanca.

¿Se ha arrepentido alguna vez de aquella elección? ¿Decidiría hoy lo mismo?
No, jamás me he arrepentido de la decisión. Decidiría lo mismo sin duda, pero me gustaría que el trabajo que hacemos los médicos que trabajamos en la industria fuese más conocido, y que los estudiantes pudiesen valorarlo como una alternativa. Es un trabajo precioso y muy gratificante.

En el homenaje que Asomega rindió al padre Feijoo, Ana Pérez Domínguez junto a Miguel Santalices, presidente del Parlamento gallego y el dr. Carro, presidente de la Real Academia Gallega de Medicina, y otros miembros de la Junta Directiva de Asomega.En el homenaje que Asomega rindió al padre Feijoo, Ana Pérez Domínguez junto a Miguel Santalices, presidente del Parlamento gallego y el dr. Carro, presidente de la Real Academia Gallega de Medicina, y otros miembros de la Junta Directiva de Asomega.

¿Qué es lo mejor de su profesión?
Como he comentado antes, la posibilidad de trabajar en investigación, en contacto directo con investigadores, con los máximos expertos en las distintas áreas terapéuticas. El poner en marcha ensayos clínicos que pueden cambiar la vida de los pacientes.

En estos tiempos de superespecialización, ¿cuál su área profesional principal? ¿Clínica o investigación?  
Como he comentado soy la directora médica de AstraZeneca y nuestros esfuerzos están basados a fomentar la investigación, nos sentimos una parte muy importante de la apuesta por la investigación clínica en España.

¿Cómo ha avanzado su especialidad desde que comenzó a ejercer hasta hoy, qué es lo que más le llama la atención al respecto?
El papel de la industria farmacéutica se ha reforzado como un actor muy relevante del sistema sanitario, en este sentido he visto cómo la industria farmacéutica ha dado un giro hacia los departamentos médicos, con una gran relevancia de la ciencia como un motor de su crecimiento.

En busca de nuevos retos

¿Cuál ha sido el mayor reto al que se ha enfrentado? ¿Cuál ha sido el mayor obstáculo y como lo ha superado?
He cambiado muy a menudo de puesto, con la consiguiente salida de la zona de confort y proceso de aprendizaje en cada nueva área. Esto no es un reto, pero es una forma de entender que la carrera profesional se basa en eso, en aprender cosas nuevas, salir de lo conocido y enfrentarse a nuevos retos y aplicar los conocimientos pasados a las nuevas oportunidades.

¿Cómo motivaría a alguien que quisiera escoger este camino en su profesión? ¿Qué le recomendaría a las jóvenes que hoy comienzan?
Sin duda, es altamente recomendable. Es una profesión en continuo cambio, continuo aprendizaje, de nuevos retos y nuevas oportunidades, de investigación y desarrollo de nuevas opciones terapéuticas para los pacientes.

 ¿Cómo ha influido nuestra cultura en el desarrollo de tu profesión?
Yo creo que los gallegos somos emprendedores, entusiastas en el empeño, un poco soñadores y creo que todo eso es lo que me ha hecho llegar a donde he llegado. No nos conformamos con lo evidente, siempre intentamos buscar un poco más allá… eso creo que es lo que mueve el mundo. Desde luego es lo que me mueve a mí.

Ana Pérez Domínguez junto a Inmaculada Ramos, vicepresidenta de Asomega, durante el acto con el que se conmemoró el XXV Aniversario de la Asociación.Ana Pérez Domínguez junto a Inmaculada Ramos, vicepresidenta de Asomega, durante el acto con el que se conmemoró el XXV Aniversario de la Asociación.

Investigación, clave

La actual pandemia está poniendo de relieve la sanidad en general y dando valor al papel de la investigación. ¿Cómo cree que va a dibujarse el panorama de estos dos sectores tras esta profunda crisis?
Creo que el mundo va a ser totalmente distinto, no creo que volvamos a la situación previa a la pandemia. Espero que aprendamos de esta situación, que valoremos el papel de la sanidad y los sanitarios, y que se dote de los recursos necesarios a un bien tan preciado como la salud y la vida. En cuanto a la investigación pienso que es el pilar del futuro, y sin duda espero que salga reforzada de esta crisis.

La investigación ha sido tradicionalmente la” hermana pobre”. ¿Cómo cree que debería dibujarse el panorama a partir de ahora en lo que respecta al papel de las administraciones, las universidades y la empresa en este ámbito?
Creo que es el momento de llegar a acuerdos reales de colaboración, la colaboración público-privada, la innovación abierta, la posibilidad de apoyar entre todos el desarrollo científico es algo que ahora más que nunca es totalmente necesario.

Talento sin género

Usted ha desarrollado una carrera profesional notable, logrando reconocimiento en un entorno mayoritariamente masculino. ¿Ha experimentado mayores dificultades o condicionantes específicos para avanzar en su carrera?
La industria farmacéutica es un ámbito donde la mujer ha estado tradicionalmente muy representada, pero aun así el número de mujeres que alcanzan puestos de alta responsabilidad está infrarrepresentado. De ahí que se estén haciendo esfuerzos para disminuir este gap.

Yo personalmente no he sentido nunca que mi género haya supuesto una limitación o una dificultad en mi desarrollo laboral. Pero sí puedo entender que otras personas o en otros sectores los hayan sentido, por eso creo que es importante seguir trabajando por conseguir un mundo de iguales oportunidades.

A partir de su experiencia concreta en el mundo laboral, ¿considera que hoy día están equiparadas las oportunidades para hombres y mujeres en su entorno?
Como he comentado yo nunca he sentido diferencia de oportunidades, pero creo que todavía tenemos que seguir trabajando para equiparar las oportunidades, para que se deje de hablar de este tema porque ya no haga falta, para que de lo que se hable sea de TALENTO, independientemente del género

Díganos un deseo para el futuro
Que se apueste por la investigación, que se invierta en investigación, que se apoye la investigación y que se apoye a los jóvenes investigadores... a los investigadores de TALENTO. Y que el talento sea talento sin género, simplemente talento, el mejor talento.

Inmaculada Ramos: "La huella del Covid-19 en los sanitarios va a ser muy grande"

En esta extensa entrevista de Crónicas de la Emigración a Inmaculada Ramos se repasa su evolución profesional. La vicepresidenta de Asomega explica cómo pasó del ejercicio activo de la Medicina en el Hospital Nacional de Parapléjicos y el Hospital Virgen de la Salud, en Toledo, a la gestión sanitaria en una multinacional "con un ‘mix’ entre prestación sanitaria y farmacéutica".

Con tal experiencia, la perspectiva desde la que puede analizar la situación que afronta hoy el sistema sanitario y el conjunto de la sociedad resulta lo suficientemente amplia como para ser tenida muy en cuenta. La respuesta ante la crisis, la reacción de los profesionales o la posible evolución de la pandemia son algunos de los asuntos sobre los que reflexiona. 

A todo eso añade un sentido deseo relacionado con Asomega: "El año pasado estuvimos en Santiago con el I Encuentro Mundial de Médicos Gallegos, al que le pusimos mucha ilusión, y estamos esperando a ver si el Covid-19 nos deja repetirlo el año que viene".

Extractamos algunos de los pasajes de la entrevista a Inmaculada Ramos:

Una respuesta tardía

"No estábamos preparados y eso es una obviedad. Porque, a estas alturas, que los hospitales sigan recibiendo material de protección por parte de la sociedad es que todavía faltan y faltaban medios".

"Es cierto que la OMS (Organización Mundial de la Salud) estuvo lanzando mensajes de preparación, pero la declaración de pandemia se dio cuando se dio, no fue muy temprana".

El papel de los profesionales

"Han sido los profesionales de la medicina los que han sacado adelante la crisis, pero no por una dirección hecha desde las altas instancias, sino que han sido los propios hospitales los que se han organizado".

"La presión asistencial ha bajado, eso da un alivio, y hay esperanza de que esto pase pronto, pero la huella en los médicos va a ser muy grande, porque han pasado jornadas de muchas horas, con falta de medios, con falta de liderazgo que se han ido supliendo con el trabajo de grandes profesionales".

"Los médicos y las enfermeras y el personal sanitario están ahora empezando a respirar y es ahora cuando pueden comenzar a recopilar la información que han cogido para sacar conclusiones. Los médicos han hecho ya bastante y bastante rápido, pero al principio no podían levantar la cabeza del paciente".

El futuro inmediato

"Tenemos muchísimas lagunas y aún estamos viendo cuáles son los efectos, cómo se presenta, cuál es el mecanismo de acción del virus, cómo está la patología, cómo se desarrolla".

"Para enfermar por el coronavirus, mejor lo más tarde posible porque será cuando los tratamientos estén más evolucionados, empiecen a salir los resultados de los ensayos clínicos que se están haciendo y surjan las vacunas".

"Ahora, como sabemos más de la enfermedad, se producirán nuevos casos pero escalonadamente, porque estamos poniendo medidas preventivas, y si alguien cae enfermo lo hará con mayores probabilidades de pasar la enfermedad".

“Galicia me gusta toda: su gente, su forma de sentir, su hospitalidad”

Ana Fernández-Teijeiro es ourensana de Puebla de Trives, localidad en la que su padre estaba destinado como médico y donde pasó una infancia que recuerda feliz, con cierta morriña –confiesa- pero plena de referencias familiares y culturales que le han acompañado toda su vida.

Su evolución profesional le ha llevado a Sevilla, donde es jefe de Sección de Onco-Hematología Pediátrica del Hospital Virgen de la Macarena, pero antes pasó por Barcelona, Bilbao y diversas estancias en Estados Unidos. Actualmente es presidente de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica (SEHOP) y coordinadora nacional para dos estudios internacionales para linfoma Hodgkin (Euronet-C2) y ependimoma (SIOP-Ependymoma II).

Espectacular vista desde los Balcones de Madrid, en la Ribeira Sacra.

¿Viaja a menudo a Galicia? ¿A dónde?
Procuro ir al menos una vez al año: La Coruña para ver a mi familia, a Vigo y a Orense para ver amigos, a Santiago de Compostela porque me encanta. Desde estos sitios procuro aprovechar para visitar y reconocer rincones: Ribeira Sacra, Costa da Morte, desembocadura del Miño… y Puebla de Trives, claro.

¿Qué relación mantiene con su tierra?
A pesar de haberme criado fuera de Galicia desde los 5 años, siempre ha estado presente en mi vida a través de mis abuelos y a través de mis padres. Gracias a mis abuelos que hablaban gallego en casa la lengua gallega es para mí muy familiar y la entiendo sin problema. A través de ellos conocí detalles de la historia de mi familia: la Galicia rural, la emigración de principios del siglo XX, la Guerra civil, la postguerra…

Mis padres siempre mantuvieron su sentimiento de gallegos, su “galleguidad”. De niña, en las vacaciones de verano siempre pasábamos unas semanas en Galicia para visitar a la familia. Los viajes en coche fueron una escuela perfecta del folclore que me permitió aprender muchas canciones gallegas. Además, mi padre siempre nos inculcó la lectura de la poesía de Rosalía.

¿Cuál es su lugar preferido?
Galicia me gusta toda. Me gusta su gente, su forma de sentir, su hospitalidad, su gastronomía, la variedad de sus paisajes, tanto la costa como la Galicia interior. Muchos de mis rincones favoritos van unidos seguramente a vivencias y personas que hacen que sean muy especiales: Santiago de Compostela, el Paseo de la Marina en La Coruña, el casco antiguo de Orense, las Burgas, el monte Santa Tecla y la vista de la desembocadura del Miño, El Barquero, las playas de Mera, Gandarío, Bastiagueiro, Laxe o Sabarís, Santa Comba de Bande, muchos lugares entrañables.

A pesar de haber nacido cerca, mi descubrimiento de los últimos años ha sido la Ribeira Sacra. Tuve oportunidad de recorrerla en toda su magnitud por el río y por carretera y me impactó, sin duda es uno de los paisajes más espectaculares que he visitado. Me impresionó mucho y sé que necesito volver allí.

¿Cuándo y de qué siente morriña?
Posiblemente siento morriña de mi infancia, de lo que fui en esos primeros años en Puebla de Trives, de mis abuelos y de las personas que me acompañaron en esa época. Tuve una infancia muy feliz.

Ana Fernández-Teijeiro en Puebla de Trives, frente a la casa en la que nació.

Alumna de un jovencísimo Ángel Carracedo

¿Dónde estudió Medicina?
Estudié Medicina en la Facultad de Medicina de Santander

¿Por qué tomó esta decisión?
Desde pequeña dije que quería ser médico.

¿Tenía antecedentes familiares?
Supongo que en mi decisión ayudó mucho que mi padre fuera médico y yo pudiera ser testigo desde niña de su vocación de servicio a los demás y de curar y cuidar a las personas enfermas.

¿Qué recuerdo guarda de su universidad?
Los seis años de Facultad en Santander fueron unos años preciosos y fundamentales desde el punto de vista personal y profesional. Nuestra promoción fue la primera en acceder a la Facultad con numerus clausus. En mi curso esto se tradujo en unos compañeros excelentes, muy competitivos, que nos obligaba a superarnos en cada examen. Pero a la vez convivimos mucho y establecimos vínculos personales muy fuertes que aún perduran. La Novena Promoción de Medicina de Santander de la que nos sentimos tan orgullosos.

¿De qué profesores mantiene una memoria más vívida?
Sin duda el catedrático de Farmacología, Dr. Jesús Flórez Beledo, fue un profesor extraordinario cuyas clases estaban siempre llenas y además con una gran humanidad. También recuerdo con mucho cariño a mis catedráticos de Anatomía, los Dres. Ojeda, Porrero y Hurlé. Y tengo que destacar la sorpresa e impresión que me dejó el Dr. Ángel Carracedo. Por problemas de salud de la titular, el Dr. Carracedo, muy joven, vino a impartir la asignatura de Medicina Legal en 6ª curso, en 1985. He tenido la suerte de poder recordarle este detalle y como me gustaron sus clases entonces, siempre tan sencillo y docente, sin saber que se convertiría en la referencia nacional e internacional en Medicina Legal y Genómica que es hoy.

¿Continúa en contacto con sus compañeros de promoción?
Sí, conservo amigos a los que veo periódicamente y sobre todo un grupo de ocho amigas que nos reunimos para cenar en Santander en Navidad y en agosto y con las que realizo un viaje corto cada año. Con el resto de la Novena Promoción de Medicina de Santander celebramos una cena quinquenal que precisamente esperamos poder tener en diciembre de 2020 para celebrar los 35 años del fin de la carrera.

“Siempre quise ser pediatra”

¿Dónde y en qué circunstancias se desarrolló su carrera tras la universidad?
Tenía claro que quería especializarme y preparé el MIR.

¿Cuál es su especialidad? ¿Y los sitios más relevantes en los que ha desarrollado su carrera?
Realicé la especialidad Pediatría en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Cuando terminé la residencia me incorporé como adjunto a la Unidad de Onco-Hematología Pediátrica del Hospital de Cruces-Vizcaya con el Dr. Bezanilla como jefe de Onco-Hematología y el Dr., Rodríguez Soriano como jefe de Pediatría. Tras la jubilación del Dr. Bezanilla, la Dra. Navajas fue mi jefe durante 15 años y la persona que más me ha marcado desde el punto de vista profesional. En 2002 realicé una estancia formativa en el Children´s Hospital y Dana Farber Institute de Boston. En 2008 decidí aceptar el reto de la jefatura de Sección de Onco-Hematología Pediátrica del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla. Como el hospital es unidad de referencia nacional (CSUR) de retinoblastoma en 2010 amplié mi formación en los programas de retinoblastoma del Children’ Hospital de Los Ángeles y en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York.  

Con su familia de visita en la Ribeira Sacra en 2017.

¿Qué le hizo decidirse por su especialidad?
Yo siempre quise ser pediatra y sin duda influyó también que mi padre fuera pediatra y que yo le hubiera ayudado en su consulta muchas tardes. Me encantan los niños y me gusta trabajar con los niños, es muy agradable y permite ser muy natural y espontáneo y sus sonrisas y ocurrencias reconfortan siempre. Después, durante el MIR en el Hospital Vall d’Hebron, durante mi rotación de R2 por Oncología Infantil con el Dr. Sánchez de Toledo ya me di cuenta de que me gustaba la subespecialidad.  Me gustó la patología y las posibilidades de continuar mejorando, me gustó la manera de afrontarlo y, yo vi que era capaz de soportar los días duros sin repercusión grave en mi vida personal. Así que de R3 ya decidí que haría la subespecialidad en mi último año de R4 y completé la formación también en Hematología con el Dr. Ortega, pionero de la Hematología y el trasplante de progenitores pediátricos en España. Y hasta ahora. Es un trabajo que me ha dado grandes satisfacciones personales y profesionales.

¿Se ha arrepentido alguna vez de aquella elección? ¿Decidiría hoy lo mismo?
Nunca me he arrepentido de mi elección. Si me decidí por una especialidad de entrada tan dura es porque me sentía capaz de afrontar la parte más dura sin que repercutiera en mi vida ni en mi entorno personal. Y sin duda volvería a escoger la especialidad de Pediatría y la subespecialidad de Onco-Hematología. Es un trabajo que me ha dado grandes satisfacciones personales y profesionales.

¿Qué es lo mejor de su profesión?
Lo mejor es que podemos curar a muchos pacientes. Actualmente en España los niños con cáncer tienen una supervivencia del 80% a los 5 años, es decir, podemos curar a 8 de cada 10 niños con cáncer, algo impensable hace 30 años.

¿Y lo peor?
Lo peor, lo más duro, es no poder curar a todos los niños y asumir nuestra impotencia. A pesar de los años y la experiencia uno siempre acusa la pérdida de un paciente y el dolor que ocasiona a su familia. En este sentido, un aspecto muy duro de nuestra especialidad es la comunicación de malas noticias: la comunicación a las familias del diagnóstico inicial, siempre inesperado y difícil de entender y asumir; peor todavía es más duro comunicar el diagnóstico de recaída y sobre todo cuando ya no hay posibilidades de curación y sólo podemos ofrecer los cuidados paliativos. Y todavía más duro es informar a un adolescente sobre su diagnóstico o la evolución de su enfermedad. Los días que yo tengo estas conversaciones tan profundas, tan emotivas, tan duras, después necesito desconectar y busco actividades que me recolocan: deporte, lectura, película o series relajadas, charla con amigos.  

La doctora Ana Fernández-Teijeiro con una jovencísima paciente.

En estos tiempos de superespecialización, ¿cuál su área profesional principal?
Dentro de la Pediatría yo me dedico a la subespecialidad de Onco-hematología pediátrica. Como mi hospital es unidad de referencia (CSUR) actualmente estoy muy centrada en el retinoblastoma. Además, leucemias, Hematología no maligna, linfoma Hodgkin y ependimoma.

¿Clínica o investigación?
Realizo investigación clínica y actualmente soy la coordinadora nacional para dos estudios internacionales para linfoma Hodgkin (Euronet-C2) y ependimoma (SIOP-Ependymoma II).

¿Cómo ha avanzado su especialidad desde que comenzó a ejercer hasta hoy, qué es lo que más le llama la atención al respecto?
De acuerdo con los datos del RETI-SEHOP actualizados en mayo 2019, la supervivencia de los niños menores de 14 años con cáncer en España es del 80% lo que supone un incremento del 30% desde que yo inicié mi andadura.

Un reto nuevo en cada etapa

¿Cuál ha sido el mayor reto al que se ha enfrentado? ¿Cuál ha sido el mayor obstáculo y como lo ha superado?
Retos ha habido muchos en cada una de las distintas etapas. Un reto importante fue superar el “numerus clausus” para entrar en la Facultad de Medicina.

Muy importante fue obtener una buen número de MIR para realizar el MIR en el Hospital Vall d’Hebron. Ya en el Hospital de Cruces fue un reto el aprendizaje y crecimiento dentro de la subespecialidad de Onco-hematología pediátrica y desde luego, cada paciente es un reto. También lo es el cuidado de aquellos pacientes que no podemos curar y a los que debemos garantizar los mejores cuidados paliativos hasta el final de la vida.

Ya en Sevilla, como jefe de sección de Onco-Hematología pediátrica fue un gran reto conseguir la acreditación de nuestro hospital como unidad de referencia (CSUR) para retinoblastoma en diciembre de 2008. Actualmente estamos pendientes de conseguir la acreditación como centro de referencia europea dentro de la red Paed-Can.

Entre 2013 y 2017 me encomendaron la dirección de la Unidad Intercentros de Oncología pediátrica de los hospitales Virgen del Rocío y Virgen Macarena. A pesar de conseguir mejorar la ordenación de los niños y adolescentes con cáncer en Sevilla y las CSUR de sarcomas infantiles y neuroblastoma para el hospital Virgen del Rocío, razones políticas obligaron a la disolución de la unidad intercentros en enero de 2017 lo que supuso una gran decepción después de años de duro trabajo.

En los años en Cruces como coordinadora nacional  fue un gran reto la incorporación de nuestro país en 2008 al estudio Euronet-C1 para enfermedad de Hodgkin fue un gran logro que posibilitó incluir 105 pacientes españoles. En estos últimos años también como investigadora principal hemos podido poner en marcha los estudios Euronet-C2 para enfermedad de Hodgkin y el SIOP-Ependymoma II, actualmente en fase de reclutamiento.

Como presidente de la Sociedad Española de Hematología y Oncología pediátricas (SEHOP) desde 2016 el reto más importante ha sido la puesta en marcha y consolidación de la plataforma ECLIM-SEHOP para apoyar la puesta en marcha y desarrollo de ensayos clínicos y registros en cáncer infantil y hemopatías. Todavía quedan otros retos importante pendientes en los que estamos trabajando con las autoridades sanitarias y como son la ordenación de la asistencia del cáncer infantil en España y el reconocimiento de nuestra subespecialidad.   

Imagen de la celebración del XXV aniversario de Asomega en mayo de 2019. En la imagen Aniceto Charro y Francisco Javier Ruza, expresidentes de Asomega; José Ramón Ónega López, director de la Casa de Galicia de Madrid; Ana Fernández-Tejeiro; Rafael López, jefe de Oncología Médica del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela; y Julio Ancochea, presidente de Asomega.

Esfuerzo y disciplina, claves

¿Cómo motivaría para que alguien escoja este camino en su profesión? ¿Qué le recomendaría a las jóvenes que hoy comienzan?
Es fácil recomendar la especialidad de Pediatría, es muy gratificante trabajar con niños y adolescentes, es una especialidad muy completa, posibilita el trabajo tanto en atención primaria como en hospitalaria y, pendiente de su reconocimiento oficial, las distintas subespecialidades están muy desarrolladas. Pero para escoger la subespecialidad de Onco-Hematología  no basta con la elección, no es una opción más, es necesario tener muy claro lo que implica y asumir la complejidad y las distintas facetas de este área.

Mi recomendación sería escoger un buen centro para formarse y aprender de los maestros con los que uno se encuentre, estudiar mucho, trabajar duro, mucha disciplina, intentar realizar estancias en unidades de hospitales de fuera de España para ver otras formas de trabajo, aprender a comunicar,  leer mucho para profundizar en el conocimiento de la naturaleza humana,  y aprender a cultivar vías de escape para que la dureza del trabajo no repercuta en la vida personal.

¿Cómo ha influido nuestra cultura en el desarrollo de su profesión?
Provengo de dos familias muy trabajadoras que son un ejemplo de superación. Mis bisabuelos pertenecían a la Galicia rural de finales del siglo XIX con toda su dureza. Tanto en mi familia materna como paterna hubo emigración a Cuba y Argentina buscando mejorar sus vidas, asumiendo el riesgo de la aventura y el desgarro de la separación, y que con mucho trabajo y esfuerzo consiguieron prosperar, bien para afincarse definitivamente en América o para volver a España y continuar la vida en mejores condiciones.

El Covid-19 y la investigación

La actual pandemia está poniendo de relieve la sanidad en general y dando valor al papel de la investigación. ¿Cómo cree que va a dibujarse el panorama de estos dos sectores tras esta profunda crisis?
A pesar de contar con un sistema sanitario del que siempre nos hemos sentido orgullosos esta crisis ha puesto de manifiesto el tremendo desastre y descoordinación que supone que España cuente con 17 servicios de salud y un Ministerio inoperante. Creo que será necesario plantear programas nacionales coordinados desde el Ministerio, no sólo para pandemias como la actual, si no para otras situaciones y patologías en las que se necesita una ordenación y coordinación centralizadas. Por otro lado, una amenaza como la pandemia Covid-19 obliga a apoyar la investigación básica y clínica para poder así llegar a conocer mejor la naturaleza del virus y las mejores alternativas terapéuticas para los pacientes con enfermedad grave.

La investigación ha sido tradicionalmente la” hermana pobre”. ¿Cómo cree que debería dibujarse el panorama a partir de ahora en lo que respecta al papel de las administraciones, las universidades y la empresa en este ámbito?
Es fundamental la colaboración entre instituciones, universidad, hospitales, Ministerio. Pero es fundamental facilitar la colaboración de instituciones y empresas privadas que con su apoyo económico y recursos garantizan la viabilidad de muchos proyectos. Es muy importante garantizar la continuidad de los equipos de investigación y la no dependencia de becas anuales cuando los proyectos todavía están en desarrollo.

Con María Rodríguez Vázquez, también miembro de la Junta Directiva de Asomega y responsable de Asomega Muller, durante el I Encontro de Médicos Galegos que organizó la asociación en septiembre de 2019.

Espíritu crítico y meritocracia

Usted ha desarrollado una carrera profesional notable, logrando reconocimiento en un entorno mayoritariamente masculino. ¿Ha experimentado mayores dificultades o condicionantes específicos para avanzar en su carrera?
No, la verdad es que nunca he sentido esa discriminación. Si alguna vez una convocatoria en la que he participado no se ha resuelto favorablemente para mí no ha sido por razón de mi género. Creo en la meritocracia y creo que esa es la manera en que se debe gestionar la carrera profesional y la cobertura de plazas.

A partir de su experiencia concreta en el mundo laboral, ¿considera que hoy día están equiparadas las oportunidades para hombres y mujeres en su entorno?
La lucha por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, el feminismo, se inició en el siglo XVIII. La primera mujer en obtener el título de licenciada en Medicina fue Dolores Aleu, una pionera catalana que aprobó el examen en 1882 con un excelente se doctoró y tuvo una consulta propia en Barcelona durante 25 años. En la orla de Medicina de mi padre en 1959 eran 27 varones una única mujer. En la mía en el año 1985 un 50% éramos ya mujeres. Actualmente la proporción de mujeres en las facultades de Medicina es del 80%. Las mujeres actualmente somos mayoría en la profesión médica y yo no percibo discriminación en el mundo en el que me muevo.

Díganos un deseo para el futuro.
En este momento desde luego mi primer deseo tiene que ver con nuestra preocupación actual: que la investigación permita elaborar la vacuna contra el Covid-19, que la crisis actual se resuelva en los próximos meses y que el desescalamiento progresivo del confinamiento nos permita volver a una nueva normalidad. Creo que nunca vamos a volver a vivir con la alegría y despreocupación de la que gozábamos y que nos va aparecer mentira cuando lo recordemos. Al menos que volvamos a vivir y trabajar seguros y recuperemos la felicidad de disfrutar juntos con nuestras familias y amigos. 

Asomega Muller: una iniciativa para impulsar referentes femeninos

La feminización de la Sanidad española es un hecho. Las cifras son aplastantes, rondando el 50% en Medicina y mucho mayor en otras profesiones sanitarias como Farmacia o Enfermería. Esto contrasta con la baja representación de mujeres en las instituciones importantes del colectivo y en puestos de responsabilidad como las altas direcciones.

Si miramos al ámbito de las empresas del sector de la Sanidad, estas también cuentan con un alto grado de feminización. Según FarmaIndustria, “las mujeres desempeñan hoy un papel medular en la industria farmacéutica en España. Ocupan dos de cada tres puestos (el 63,7%) en el área de I+D de las compañías farmacéuticas, y representan el 52% del conjunto de los puestos de trabajo de un sector que destaca por su empleo de elevada calidad y cualificación”. Por otro lado, las compañías farmacéuticas están también a la cabeza en lo que se refiere a mujeres en puestos directivos, con tasas muy superiores al resto de los sectores industriales.

Sin embargo, cuando miramos a la situación de las mujeres en la investigación y en la ciencia, todavía estamos lejos de alcanzar estos niveles. Sin duda, cada día la presencia en este ámbito es mayor y de mayor relevancia, pero hay barreras derivadas de múltiples factores, que deben eliminarse, con el trabajo y compromiso de todos, para seguir avanzando en una ciencia de calidad y de todos.

Asomega Muller

Asomega Muller nace con el objetivo de poner en valor y hacer visible la contribución que hacen las mujeres a nuestra sanidad, a la ciencia, a la tecnología, a la gestión... A través de conocer su trayectoria, sus pensamientos y su visión de futuro, para que sirva como fuente de inspiración a todos e impulsar modelos de referencia, donde nuestras jóvenes puedan mirarse.       

Consideramos que es fundamental fomentar referentes femeninos, a través del conocimiento de aquellas mujeres que hoy destacan por su experiencia y conocimiento en los distintos ámbitos sanitarios, su indudable capacidad de liderazgo y su aportación desde puestos de responsabilidad, contribuyendo de manera muy notoria al avance de nuestra Sociedad.

Además, queremos crear espacios donde dar a conocer la labor de las que nos precedieron y contribuir para su merecido reconocimiento. Mujeres como Manuela Barreiro, farmacéutica que fue la primera licenciada gallega, u Olimpia Valencia, primera médica gallega, y tantas otras, conocidas o no, que han abierto el camino para todas aquellas mujeres unidas por su pasión al conocimiento y a la ciencia.

Desde Asomega queremos contribuir, con nuestra ilusión y esfuerzo, a abrir espacios de reflexión, entrevistas, foros y experiencias, donde compartir el camino hacia una ciencia más humana e igualitaria.

 

MARÍA RODRÍGUEZ
Miembro de la Junta Directiva de Asomega y responsable de Asomega Muller

Asomega Muller y Asomega Nova, apuestas inmediatas de la asociación

María Rodríguez al frente de Asomega Muller y Felipe Couñago como responsable de Asomega Nova serán las caras visibles de dos de los proyectos estratégicos más sólidos de la entidad de cara al futuro inmediato.

La Junta Directiva de la asociación avaló las propuestas de ambos para sus respectivas secciones, que se concretarán en el desarrollo de contenidos específicos en la web y en la promoción de iniciativas para dar visibilidad a socios de los dos colectivos.

Rodríguez expuso un detallado plan de comunicación que se materializará en la creación para la web de contenidos específicos: entrevistas con mujeres relevantes del ámbito de la sanidad y la ciencia. El objetivo de Asomega Muller es reflejar la capacidad de liderazgo de la mujer y su aportación desde puestos de responsabilidad al progreso de los diferentes campos en los que se implica.

De izquierda a derecha, de pie: Adolfo de la Fuente, Aniceto Charro, Ramón Cadórniga, Ana Pérez Domínguez, José Antonio Gegúndez, Inmaculada Ramos, Julián García Feijoo. Agachados: Esther Barreiro, Julio Ancochea, Ramón Mel y Felipe Couñago.

Couñago, por su parte, que además acaba de tomar posesión como nuevo tesorero de Asomega, reivindicó el papel de los jóvenes en una entidad como esta. También resaltó todo lo que la asociación puede aportar a profesionales que están dando los primeros pasos en su carrera y pueden encontrar aquí un ámbito de relaciones de primer nivel, así como un altavoz a sus propuestas e iniciativas. Todo ello será la base y el motor de Asomega Nova.

Becas Asomega

La reunión de la Junta Directiva también dio pie a poner sobre la mesa la revitalización de uno de los proyectos más queridos en Asomega: la convocatoria de becas para residencias cortas en el extranjero destinadas a estudiantes gallegos de Medicina. La experiencia, que ya se desarrolló con notable éxito hace unos años, volverá a hacerse realidad en un futuro próximo, según explicó el presidente, Julio Ancochea.

En concreto, explicó que ya está en marcha la creación de las primeras Aulas Asomega fuera de nuestras fronteras, con sus correspondientes tutores -médicos gallegos de primer nivel mundial- que se encargarán de dirigir y llevar el proyecto a buen puerto. La primera de estas convocatorias, cuyo destino será EEUU, se conocerá en los próximos meses.

Comida de verano de Asomega

La Junta Directiva también planteó la organización este mismo año de un evento presencial destinado a reflexionar sobre cronicidad, dependencia y envejecimiento saludable. Para ello se contará con la participación de instituciones públicas y de las sociedades médicas implicadas en el abordaje de estas cuestiones.

Además, se votó que la Comida de Verano 2020 se celebre en Allariz el próximo 6 de agosto. Manuel Solla, presidente de la Fundación SEMG Solidaria y médico en el centro de salud de la mencionada localidad, será por parte de Asomega el anfitrión de lujo para esta cita.

Por otra parte, se decidió que Francisco García Río pasará a presidir el Comité Científico de Asomega, en el que también se integrará Pilar Rodríguez Ledo. Ana Pérez Domínguez y Ana Fernández-Teijeiro se involucrarán en Asomega Muller y, por último, Asomega Internacional contará con el trabajo de Esther Barreiro y Ramón Mel.

Además, por unanimidad se decidió que la próxima Insignia de Oro de Asomega se otorgará a José Ramón Ónega, delegado de la Xunta en Madrid y responsable de la Casa de Galicia en la capital, que tan bien ha acogido siempre las actividades de la asociación.

La Sehop pone el foco en los cuidados para niños supervivientes de cáncer

"Para intentar mejorar la vida y la recuperación de los pacientes tenemos que trabajar también en la prevención, el diagnóstico y seguimiento de los efectos secundarios a largo plazo, ya que las secuelas se producen tanto a nivel orgánico como funcional, estético y neurocognitivo”, señala Ana Fernández-Teijeiro Álvarez, presidente de SEHOP y miembro de la Junta Directiva de Asomega.

Con motivo de la celebración del Día Internacional del Niño con Cáncer, la Sociedad Española de Oncología y Hematología Pediátricas (SEHOP) ha reclamado más apoyo en los cuidados de los niños y jóvenes supervivientes de cáncer (el 80%), ya que 7 de cada 10 de ellos desarrollan secuelas como consecuencia del tratamiento recibido. 

Investigación

Ana Fernández-Teijeiro ha añadido que "además de en el diagnóstico precoz, necesitamos mejorar en el tratamiento de los pacientes dentro de ensayos clínicos internacionales fase III, con las mejores garantías de control de calidad”. 

Otros aspectos de mejora son, según señala esta experta, “la atención a los adolescentes en unidades multidisciplinares transversales con oncólogos y hematólogos pediátricos y especialistas del adulto, el registro de los tumores malignos de los adolescentes; el seguimiento de los efectos secundarios para su detección y tratamiento precoz, con especial atención a la evaluación y rehabilitación de las secuelas neurocognitivas; y la medicina de precisión basada en el diagnóstico molecular y orientada a la  individualización del tratamiento”.

Relación con las familias

Por último, la doctora Fernández-Teijeiro concluye que “como pediatras onco-hematólogos nosotros facilitamos toda la información que los padres/cuidadores necesitan sobre el diagnóstico, las posibilidades de curación y la estrategia terapéutica que se propone y que se considera la más adecuada para cada caso". 

Pero necesitan la colaboración de los equipos de psicólogos y de salud mental infantil: "Es crucial para ayudar a la aceptación del diagnóstico y asumir las complicaciones derivadas del tratamiento, tanto para los pacientes como para sus familias”.